
El monte Hood es el pico más alto de Oregón y una de las montañas más imponentes e icónicas del noroeste del Pacífico.
Desde que me mudé a Oregón hace casi 9 años, el Monte Hood se ha convertido en una de esas cumbres muy deseadas para alcanzar, pero por diversas razones, también ha sido la más difícil de lograr.

A pesar de mi experiencia y de haber escalado decenas de picos en Venezuela, España, Perú e incluso Estados Unidos, el Monte Hood se había convertido en esa cumbre casi imposible de conquistar.
Desde que llegué a Estados Unidos, he intentado escalar el Monte Hood OCHO VECES sin éxito. Sí, has leído bien: OCHO VECES.
Por diversas razones como el clima, calambres o problemas con el equipamiento, alcanzar la ansiada cumbre de esta montaña se había convertido en un inmenso desafío… hasta ahora.
Después de 8 intentos, mejorar la preparación física y mental, dejar ir las frustraciones y mantenerme optimista, finalmente alcancé la cima del Monte Hood el jueves 29 de junio a las 7:00 a. m. con 6 compañeros.
Y hoy quiero compartir toda esta experiencia con vosotros.

🛣️ LA RUTA
Para alcanzar esta ansiada cumbre elegimos la ruta de ascenso por el lado sur, que implica escalar aproximadamente 5.300 pies verticales.
Aquí hay una descripción detallada de la ruta que tomamos:
Comenzamos a unos 1770 metros en el inicio del sendero de escalada en el estacionamiento de Timberline y avanzamos por el borde este (lado derecho) para evitar interferir con las pistas de esquí. Un cartel al inicio del sendero de escalada indica esta dirección.

Continuamos pasando el refugio Silcox, a unos 2100 metros (esta zona tiene un terreno más suave). Luego ascendimos a la cima de Palmer (al final de los telesillas), donde alcanzamos una altitud aproximada de 2600 metros.

Continuamos ascendiendo por la ladera este hasta llegar a la base de Devil's Kitchen (3180 metros), una zona que emite humos de azufre y donde se requiere extrema precaución. Luego nos dirigimos a la ladera norte de Crater Rock para encontrar una formación de nieve tallada por el viento conocida como Hogsback.

Llegando a la Base de la Cocina del Diablo. Empezamos a prepararnos para los equipos de cuerda.


En este punto, nos dividimos en dos equipos de cuerda de tres escaladores cada uno y comenzamos a avanzar hacia la base de la ruta Hogsback. Descendimos por el lado opuesto (hacia el norte) y luego ascendimos por una cara ancha, empinada y abierta en dirección este.


Llegamos a un canal que se estrecha y se vuelve aún más empinado (unos 50° de inclinación vertical) hacia la derecha. Al final del canal, llegamos a un punto llano a unos 50 metros de la cima. Cabe destacar que también es posible desviarse ligeramente a la izquierda cerca de la cima de la empinada cara, antes de llegar al canal, y acceder a la cresta de la cima por una pendiente final muy pronunciada. Si se elige esta opción, se recomienda fijar con piquetes para mayor seguridad.
A medida que empezábamos a ascender, la adrenalina y la emoción nos invadieron. Cada paso requería un inmenso esfuerzo físico y mental. Las empinadas cuestas, el frío, la nieve y la fatiga muscular nos suponían un reto constante. Sin embargo, el deseo de alcanzar la cima nos impulsaba a seguir adelante.
A medida que avanzábamos, el paisaje se transformaba a nuestro alrededor. El aire se volvía más frío y nítido, y el silencio abrumador de la montaña envolvía nuestros pensamientos. Me sentía en comunión con la naturaleza, conmovido por la grandeza que me rodeaba.
El ascenso no estuvo exento de dificultades. En varios puntos, nos enfrentamos a grietas peligrosas y condiciones climáticas adversas. Pero con cada obstáculo que superábamos, nuestra determinación se fortalecía. Apoyándonos mutuamente, encontramos la fuerza, el coraje y el conocimiento para seguir adelante.
A las 4:14 a. m., llegamos a una de las primeras paradas de la montaña: Top of Palmer. Luego, a las 4:59 a. m., pasamos la famosa base de Devil's Kitchen y continuamos sin cansancio hacia nuestro objetivo final: la cumbre.

A las 7:00 a. m., grité a todo pulmón: "¡CUMBRE!" desde la cima del Monte Hood. El cansancio desapareció, reemplazado por la euforia y la emoción de alcanzar esta meta tan anhelada que había perseguido nueve veces.



La vista desde la cima del Monte Hood era absolutamente impresionante. Montañas y valles se extendían hasta donde alcanzaba la vista, bañados por la luz dorada del sol naciente. Sentí una profunda gratitud por el viaje emprendido y por la oportunidad de presenciar la grandeza de la naturaleza desde este privilegiado y codiciado mirador.
El descenso fue igualmente desafiante, pero nuestras piernas cansadas avanzaban con determinación. Cada paso hacia abajo nos acercaba a la seguridad y a la satisfacción de haber conquistado una montaña tan emblemática.




A las 11:50 AM descendimos completamente la montaña, llegamos al estacionamiento, nos quitamos las botas de nieve y me dije… “¡Lo logré!”

Hoy, al recordar mi ascenso al Monte Hood, me doy cuenta de que fue mucho más que una aventura física. Fue una experiencia que me enseñó la importancia de la perseverancia, el entrenamiento físico y mental, y el respeto por la naturaleza; a comprender que todo sucede cuando las condiciones lo permiten.
Me recordó que a veces nuestros mayores logros están a nuestro alcance si nos atrevemos a soñar en grande y afrontar los retos con valentía, y sobre todo, a saber esperar el momento adecuado.
Así que, si alguna vez tienes la oportunidad de escalar el Monte Hood, te animo a que lo hagas. Solo asegúrate de ir con un buen grupo con experiencia en montañismo y, sobre todo, asegúrate de tener los conocimientos necesarios.
Descubrirás que el verdadero regalo no es solo alcanzar la cima, sino el viaje transformador que emprendes al escalar. ¡Atrévete a conquistar el cielo y alcanza nuevas alturas en tu vida!
☀️TIEMPO ACTUAL
⛰️ MIS RECOMENDACIONES
- Escucha a tu cuerpo: Durante la escalada, escucha y respeta tu cuerpo. Si sientes fatiga extrema, mareos u otros síntomas preocupantes, detente y descansa. No ignores las señales de alerta de tu cuerpo; la seguridad siempre debe ser una prioridad.
- Disfruta del viaje: Por último, recuerda disfrutar del viaje y apreciar cada momento. Escalar el Monte Hood es una experiencia única. Tómate tu tiempo para admirar los paisajes, conectar con la naturaleza y celebrar tus logros, sin importar si llegas a la cima o no.
Al llegar a la cima del Monte Hood, experimenté una mezcla de emociones indescriptibles. El viaje fue arduo, desafiante y, a veces, agotador, pero cada paso valió la pena. La majestuosidad de la montaña y la satisfacción de alcanzar la cima me recordaron la importancia de perseguir nuestros sueños y superar nuestros límites.
Escalar el Monte Hood me enseñó que con determinación, preparación y un espíritu perseverante, podemos conquistar cualquier montaña en nuestro camino, tanto literal como metafóricamente.

Vista del monte Jefferson desde Devil's Kitchen
Así que, ¡mantén la vista en el horizonte, coge tus crampones y sal a explorar tus propios picos!

Un agradecimiento especial a Arcteryx Portland , por apoyarnos con ropa técnica de montaña.
¿Qué retos personales te has propuesto y cómo te han inspirado a superarlos? Comparte tus historias de superación y crecimiento personal en los comentarios y motivémonos mutuamente para alcanzar nuevas metas.